
Si, es exactamente así, porque cuando te iba
a pedir ayuda me detuve y di la vuelta, y me
arrepiento, obviamente, porque la oportunidad
no se presentará más. Y cuando recién te digo
que me gustas, no veo reacción alguna que me
de algún indicio de que algo podría funcionar
bien entre nosotros. Sí, no me dices nada.
¿O es que acaso no me dirás nada tampoco?
Bueno, estás en tu derecho. Cuando pude, no
hice nada. Ahora que puedo, no haces nada.
Esa es la ley de la vida. La ley de Murphy.
No hay nada que no pueda ponerse peor,
pero ¿acaso importa? No, porque me
acostumbraré a todo esto ... Mejor lo vemos
el sabado ¿te parece?
